¿Es útil la Infancia Misionera?
Gustavo Rodríguez V. - Heredia.

“Tengo un ahijado que dice querer formar parte de la Infancia Misionera, grupo que conoció un día en misa. ¿Qué me puede decir de ella Monseñor? ¿Es útil? ¿Puedo animarlo sin temor para que ingrese?

Estimado Gustavo, la Infancia Misionera es una organización de nuestros niños y adolescentes que rápidamente se está difundiendo en Costa Rica. Sin embargo, no es “nueva”, ya que corresponde a lo que antes se llamaba la Pontificia Obra de la Santa Infancia. Tiene el título de Pontificia porque es reconocida y apoyada por el Santo Padre. Actualmente su sigla es POIM, a saber, Pontificia Obra de la Infancia Misionera, y está presente casi en todo el mundo católico. Tiene como finalidad educar a todos los niños y adolescentes a ser “misioneros”, es decir, a que tomen conciencia de que ser cristiano nos compromete a favor de la solidaridad, de la hermandad, de la estima de los otros pueblos y culturas sin nunca olvidarnos del mandato del Señor “vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura” (Mt 28 ,19) En su origen, la Obra había sido pensada para organizar la ayuda a favor de los niños en los territorios de misión, especialmente en Africa y en Asia, para colaborar a que “no murieran sin bautismo”. Actualmente la obra ha ampliado el campo de su finalidad y de sus actividades: los niños y adolescentes que en ella se inscriben quieren aprender a comprometerse a favor de todos los niños del mundo con la propia ayuda material, con la oración, con el sacrificio de algo propio que sea útil a los niños menos afortunados y sobre todo –diciéndolo con una expresión apta para niños-, siendo “lápices misioneros” en las manos de Dios, es decir, testigos creíbles de la propia fe cristiana y católica. En conclusión, anime a su ahijado a que se incorpore al grupo de la Infancia Misionera: le ayudará mucho a él y también a sus familiares.